ASEBIO Bioencuentro

La progresión “dispar” de la inversión en innovación de España con respecto a los países europeos de referencia ha sido el punto de partida para el VIII Bioencuentro en el que ASEBIO ha puesto sobre la mesa la necesidad de reformar el sistema público de incentivos a la I+D+i. En opinión de la patronal biotecnológica, el principal problema de las ayudas en el marco de la innovación reside en que se articulan como préstamos que después las empresas solicitantes deben devolver con unos criterios muy poco flexibles que en ocasiones las llevan al cierre.

ASEBIO ha desglosado las cifras de la inversión en I+D en España, que no la dejan en buen lugar con respecto a los socios europeos de referencia. Entre 2009 y 2016, la inversión pública en nuestro país ha bajado un 12,6%, mientras que en Alemania y Reino Unido ha crecido un 35% y un 29% respectivamente y la media de la UE también deja una subida del 17,5%. Un panorama que también se encuentra, aunque en cifras más reducidas, en cuanto a la inversión privada. En definitiva, la inversión española en I+D ha supuesto sólo un 1,19% del PIB español el pasado año mientras que en el conjunto de la UE la cifra alcanzaba el 2,03%.

Ante estos resultados, el director general de ASEBIO, Ion Arocena, ha pedido “un cambio de modelo productivo” basado en más y mejores apoyos públicos a la inversión en I+D+i, siempre desde “una visión a largo plazo”. En su opinión, el actual sistema de incentivos abusa de la fórmula del préstamo y “nos hacemos trampas al solitario” para que parezca que la inversión pública se mantiene.

Sin embargo, Arocena ha enfatizado que en este sistema de incentivos por préstamos, se exigen unas condiciones tan rígidas para su devolución que, en ocasiones, pueden llevar al cierre a las empresas que las han solicitado. En conclusión, se trata de un modelo que “impide ejecutar el presupuesto para innovación” y, como consecuencia, “las políticas no están llegando” y los instrumentos financieros de apoyo a la I+D+i “no están cumpliendo su efecto”.

Por todo ello Arocena cree que hay que apostar más por impulsar las subvenciones y las políticas basadas en inversión en capital frente a los préstamos y que, cuando se opta por estos últimos, hay que “adecuar la deuda a cada tipo de compañía”. Es decir, que no se puede tratar igual a las que tienen plazos amplios de evolución que a las que los tengan más cortos. De lo contrario, ha recalcado, se insistiría en un modelo que “lastra la competitividad de las empresas” que reciben las ayudas.

En la misma línea se ha manifestado Andrés Ballesteros, delegado de la Comisión de Retos Transversales de ASEBIO, para quien las comparaciones con Europa “hacen sonrojar” a nuestro país. También ha recordado que “la alta innovación es arriesgada y largoplacista”, mientras que las soluciones de inversión y ayudas a la I+D+i aplicadas en España en los últimos años adolecen de esta visión. La consecuencia de todo ello, ha apuntado, es que “las empresas no piden más dinero público porque están sobreendeudadas” y por eso la ejecución de esas ayudas es “ridícula”.

A juicio de Ballesteros esto significa que “algo estamos haciendo mal” y que así no se puede competir en Europa. El Gobierno, ha concluido, es consciente de esta situación, como también lo son el resto de representantes parlamentarios, pero la cuestión sigue siendo que “si estamos de acuerdo en el diagnóstico, por qué no nos ponemos de acuerdo para buscar una solución”.

Una “sociedad cómplice” con la ciencia

La jornada ha terminado con la entrega de los Premios ASEBIO de Comunicación y Divulgación de la Biotecnología, que en esta ocasión ha contado con la secretaria de Estado de Innovación, Carmen Vela, quien ha señalado que “o tenemos una sociedad cómplice que comparte los intereses de la ciencia o vamos a seguir teniendo muchos problemas”.

Vela también ha puesto en valor el avance de la ciencia y la investigación española, como demuestran los buenos resultados cosechados en el programa Horizonte 2020. En su opinión, “cuando nos ponemos en manos de otros para que nos evalúen, la evaluación que nos devuelven es buena”. Por todo ello, ha reconocido que uno de los ámbitos donde hay que poner el acento es en mejorar la comunicación de la labor científica, “pelear” para que la labor de los investigadores “tenga un reconocimiento”.

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