Río de la Plata. Foto: NASA

Cinco países, un objetivo común: promover la integración regional y el desarrollo sostenible en la Cuenca del Plata. Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay han unido esfuerzos para echar a andar el Proyecto para la Implementación del Programa de Acciones Estratégicas de la Cuenca del Plata (PPM), presentado el 15 de agosto en Montevideo (Uruguay).

Desde el altiplano Boliviano, al oeste, hasta el océano Atlántico, al este; desde la Chapada de Parecís en la meseta brasileña, al norte, hasta las llanuras argentinas y uruguayas al sur, donde el Río de la Plata vuelca sus aguas al Atlántico, la cuenca cubre un área de 3.2 millones de km², lo que la convierte en la segunda cuenca hidrográfica mayor de Sudamérica y la quinta del mundo.

A través del Comité Intergubernamental de la Cuenca del Plata (CIC), los países latinoamericanos buscan concretar acciones para aprovechar mejor los recursos, mejorar el desarrollo de la región, así como el cumplimiento de los objetivos establecidos en el Tratado de la Cuenca del Plata, firmado hace 50 años para promover el desarrollo de uno de los espacios naturales más importantes del mundo.

“Esta reunión es parte de un largo trabajo que los países integrantes de la cuenca venimos realizando para tratar los temas ambientales desde la década de 1970”, ha asegurado Eneida de León, ministra de Medio Ambiente de Uruguay, durante la presentación del proyecto. La iniciativa ha recibido el apoyo del Fondo del Medio Ambiente en tres ocasiones, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización de Estados Americanos (OEA) y, del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), organismo que se incorpora desde ahora.

El proyecto forma parte de un programa que trabaja sobre diez temas identificados como principales: eventos hidrológicos extremos vinculados a la variabilidad y cambio climático; pérdida de calidad del agua; sedimentación de cuerpos y cursos de agua de la cuenca; alteración y pérdida de la biodiversidad; uso no sostenible de recursos pesqueros; utilización no sostenible de acuíferos en áreas críticas; impacto ambiental de cultivos bajo riego; falta de planes de contingencia frente a desastres; insalubridad de las aguas y deterioro de la sanidad ambiental; limitación en la navegación y el desarrollo de potencial hidroenergético.

La ministra ha destacado que estudiarán la relación entre la variabilidad del cambio climático y la hidrología de la cuenca, un tema que ha calificado como “determinante” en las inundaciones y sequías cíclicas que se han incrementado. También ha reconocido que las floraciones algales y la presencia extendida de cianobacterias en toda la cuenca muestran que se debe ajustar el desarrollo productivo y mejorar los sistemas de alerta temprana.

“Esta etapa que inicia hoy será fundamental para identificar el camino a recorrer y demuestra la madurez desarrollada en lo fundamental de abordar el tema de la cuenca en conjunto porque las acciones por separado no dan resultado”, ha afirmado por su parte Daniel Greif, director Nacional de Aguas de Uruguay, quien ha recordado que el lanzamiento de este proyecto estuvo antecedido por el programa marco de la Cuenca del Plata, elaborado en 2003 y aprobado en 2010, que recibió más de 10 millones de dólares por parte del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este tuvo dos productos culminados en 2016, el análisis diagnóstico transfronterizo (ADT) y el Programa de Acciones Estratégicas (PAE). 

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