arboles artificiales

"Es como plantar 380 árboles en cada ciudad". Para Francisco Benedito esta es la forma más gráfica de destacar la importancia del proyecto Biourban, cuya tecnología permite reducir la huella de carbono y mitigar el calentamiento global. Se trata de un dispositivo de cuatro metros de altura que contiene dentro de su estructura reactores de microalgas capaces de purificar el aire que respiran cada día 2.790 personas.

Este árbol artificial está pensado para colocarse en espacios del centro de las grandes ciudades que presenten niveles de contaminación medio-altos como pequeños parques, colegios y hospitales. "Estamos en conversaciones con empresas privadas y ayuntamientos. Creemos que tendrá una gran acogida", asegura Benedito, CEO de ClimateTrade, empresa que distribuirá en España la nueva solución. Aunque reconoce que la situación derivada del COVID-19 es compleja para su instalación. "La logística ahora mismo es complicada. Pero España es un mercado con gran potencial".

En estos árboles artificiales las plantas absorben las partículas contaminantes para alimentarse de ellas. Tras un proceso natural de fotosíntesis, las convierten en oxígeno y en biomasa. Tan sólo uno de estos árboles limpia entre 40 y 60 toneladas de CO2 al año. El primero de estos dispositivos se ha instalado en México. España es la siguiente parada dentro de la estrategia de expansión por Europa.

"La Unión Europea está marcando unos objetivos de reducción de CO2 importantes y España va por el buen camino, aunque queda mucho por recorrer en otros ámbitos como la movilidad sostenible, las energías renovables o la digitalización", reflexiona Benedito.

Aunque el responsable no ha dado detalles de las ciudades en las que el proyecto se asentará, todo apunta a que Madrid, Barcelona o Valencia podrían ser las primeras en disfrutarlo. "Esta tecnología supone una solución ambiental basada en la naturaleza que permitirá crear una nueva bioeconomía circular capaz de producir combustibles a partir de la contaminación generada por nuestras actividades cotidianas”, asegura Benedito.

"Las zonas más contaminantes de las grandes ciudades no permiten debido a su estructura albergar gran cantidad de árboles en sus espacios", explica Benedito, que recuerda que Biourban no viene a sustituir a otras iniciativas sino a ser complementaria. "La instalación del dispositivo puede convivir perfectamente con otras iniciativas como los bosques urbanos. Se trata de ir configurando entre todos los ciudades del futuro: verdes e inteligentes".

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