Anna Sala anafilaxia

Usando un símil de fórmula matemática, el currículum de Anna Sala en el ámbito de las alergias probablemente sea directamente proporcional a su inquietud por seguir aprendiendo y formándose acerca de ellas. “Siempre me ha apasionado la investigación y uno de los campos de mi interés es la anafilaxia: la reacción alérgica grave”, cuenta la especialista del Hospital Vall d’Hebron (Barcelona).

En su trayectoria figuran responsabilidades como la de profesora asociada de Inmunología. Es miembro de la Organización Mundial de la Alergia y de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica. Y también forma parte de diferentes comités científicos, tanto nacionales como internacionales. Sus más de 35 artículos publicados en revistas indexadas la ratifican como una de las grandes especialistas de España en anafilaxia, terreno en el que trabaja la empresa que fundó junto a su compañero Adrián Curran: Adan Medical Innovation.

El origen de la compañía, nacida en 2013, como recuerda Anna Sala, fue un paciente que estuvo a punto de morir por una reacción alérgica grave (anafilaxia) debido al consumo de frutos secos cuando estaba haciendo deporte en la montaña. La idea se hizo realidad durante el programa de innovación Imagine Creativity Center, en Silicon Valley, donde los cofundadores Sala y Curran se replantearon todas las preocupaciones que tienen los pacientes que sufren anafilaxia.

“Los pacientes que han presentado una anafilaxia deben llevar siempre consigo un autoinyector de adrenalina, que es el tratamiento de elección y el único que puede salvarles la vida”. Estos autoinyectores, sin embargo, tienen varios problemas que Sala y su equipo han quetido solucionar. Para ello, Adan Medical Innovation ha desarrollado dos productos: una funda inteligente para los autoinyectores de adrenalina para uso personal y una caja inteligente para la adrenalina en sitios públicos con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes alérgicos y evitar muertes.

Lo más innovador de la empresa de Anna Sala es, “a parte de la idea de dar inteligencia a un medicamento”, la tecnología (patentada) usada en los productos. “En el caso de las fundas individuales la tecnología permite controlar el estado de la adrenalina, la temperatura, la caducidad, te avisa si te la olvidas y en caso de anafilaxia se activa un protocolo de emergencia avisando de la localización exacta a los contactos predefinidos e informarlos que el paciente está teniendo una anafilaxia. Además, se activa un vídeo y audio en el móvil explicando paso a paso como inyectarse”, explica.

En el caso del box, la tecnología permite controlar el estado de la adrenalina y asegurar que siempre esté en buenas condiciones. En caso de sospecha de anafilaxia, tiene una pantalla donde se pueden introducir los síntomas que presenta el paciente; y en caso de que se trate de una anafilaxia dispensa, el autoinyector adecuado al peso del paciente junto con instrucciones de cómo administrar el fármaco, además de avisar a los servicios de emergencias. 

Smart Case y Smart Box, dos producots de Adan Medical Innovation para espacios públicos.

“La idea es que puedan estar en sitios públicos, como escuelas, restaurantes, centros comerciales, para que cualquier persona que presente una reacción alérgica, ya conocida pero que no lleve el autoinyector o ser la primera vez que presenta dicha reacción, pueda estar protegido y evitar así muertes por dicha causa. Es un concepto parecido a los desfibriladores”, matiza Sala.

2020, un año clave

Aunque los productos de Adan Medical Innovation todavía no están comercializados, se espera que salgan pronto al mercado. “Queremos que salgan este mismo año”, asegura Sala. No obstante, la compañía comprobó durante el ensayo clínico realizado en el Hospital  Vall d’Hebron de Barcelona con 100 pacientes que les mejoró de forma significativa la satisfacción, ansiedad del autoinyector, la usabilidad, la adherencia y la calidad de vida. “Y además, se produjo una disminución en el número de anafilaxias”, añade la doctora.

A nivel personal, Anna Sala admite que está siendo un año complicado fruto de la crisis del COVID-19. A la búsqueda incansable de soluciones “para poder ayudar a muchos pacientes”, encontrar financiación se ha convertido en otro gran desafío. “Necesitamos conseguir dinero para poder llevar a cabo todas las acciones que queramos. Y además, conseguir que a nivel legislativo sea obligatorio disponer de adrenalina en sitios públicos, igual que los desfibriladores y así evitar desenlaces fatales”.

A ambos factores se añade, si cabe, el que para la médico es el más importante: “tengo que seguir aprendiendo de esta enfermedad con mis pacientes con alergia alimentarias y potenciar la investigación ofreciendo y pensando soluciones para la empresa y los pacientes”. Crear Adan Medical Innovation ha sido, como recalca, “una manera de aprender de otros ámbitos que nosotros no dominamos y que creo que son muy importantes. también por los médicos si queremos aportar valor a la sociedad más allá de lo que te cuentan en la facultad”.

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