Anna Bigas CIBERONC

Anna Bigas es la nueva directora científica del CIBER de Cáncer (CIBERONC). Doctora en Biología Celular por la Universidad de Barcelona, la investigadora en el Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques ya participaba en la coordinación de dos de los programas de CIBERONC: Mecanismos de Progresión Tumoral y Formación y Movilidad.

Bigas releva a Joaquín Arribas, en el cargo desde la creación de CIBERONC en 2016. El Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) es un consorcio dependiente del Instituto de Salud Carlos III (Ministerio de Ciencia e Innovación) cofinanciado con fondos FEDER. CIBERONC cuenta con 50 grupos de investigación pertenecientes a 27 instituciones entre hospitales, universidades y centros de investigación.

Durante este tiempo, Anna Bigas considera que CIBERONC ha acometido “un esfuerzo enorme” en la definición de los seis programas que lo componen y las líneas de investigación de cada uno. “Hemos puesto el foco en la resolución de problemas en los tumores más prevalentes -mamarios, respiratorios, digestivos y hematológicos-, los de baja prevalencia y los mecanismos oncológicos”.

Bigas apunta que, aunque cada programa tiene unos objetivos específicos, muchos de ellos se solapan. De hecho, en su nuevo cargo tendrá que asegurar que la financiación que reciba CIBERONC sirva para potenciar la investigación cooperativa en cáncer y que los recursos lleguen a los grupos que integran el área de la forma más eficiente posible. “Una función importante será la de identificar nuevos retos que podamos abordar conjuntamente”, añade Bigas.

La indivisible (y cara) unión ciencia-tecnología

Para dar nuevos pasos en la investigación y el conocimiento de estas patologías, Anna Bigas tiene en cuenta que ciencia y tecnología han de estar más unidas que nunca. “En los últimos años, el avance tecnológico ha sido de tal magnitud que ahora los proyectos científicos que diseñamos son extremadamente ambiciosos. Aspiramos a conocer todos los parámetros”.

La investigadora destaca las aportaciones de la genómica. “Son técnicas que nos han ayudado a entender mejor la enfermedad. Aunque han puesto sobre la mesa más preguntas que soluciones, en la mayoría de los casos contribuyen a una mejor estratificación de los pacientes y abren la puerta a la medicina personalizada, cuya aplicación es ya habitual en muchos hospitales”.

En este escenario, Bigas no elude que, pese a estas nuevas ventajas, las investigaciones que copan su día a día son “extremadamente caras”. E insisten en que parte de la solución para por colaborar. “Así evitaremos que las elevadas inversiones necesarias sean la tumba de grupos pequeños y con pocos recursos. La investigación cooperativa les ayudará a sobrevivir y a que no perdamos su potencial”.

“El objetivo no es lograr que el cáncer sea una enfermedad crónica, sino curarlo”

Frente a voces que anuncian la ‘cronificación’ del cáncer como la siguiente fase en el camino de la cura definitiva, Anna Bigas opina que los esfuerzos han de orientarse en otra dirección. “No creo que el cáncer llegue a ser una enfermedad crónica. Al menos el objetivo no es convertirlo en una patología crónica, sino curable”.

La investigadora indica que varios estudios con fármacos anti-angiogénicos (que previenen la vascularización de los tumores) o con inhibidores que no son capaces de erradicar el tumor, indican que estas células son capaces de reprogramarse, readaptarse o evolucionar para volver a crecer.

“Por eso tenemos que tratar de erradicar todas las células tumorales de un paciente. Ahí el avance en tratamientos como la inmunoterapia celular puede ser clave”. Se trata de una de las áreas de referencia dentro de CIBERONC, por el nivel de los investigadores que la integran. “Somos muchos los grupos que podemos contribuir localizando nuevos antígenos y desarrollando herramientas que puedan activar esta respuesta inmune tumoral”.  

La influencia del COVID-19

Consciente de que la crisis del coronavirus (ver cobertura especial) va a repercutir en todos los sectores, “también en la investigación”, Anna Bigas confía y espera que los pacientes oncológicos sean los menos afectados, “especialmente en su seguimiento y tratamiento”. La responsable de CIBERONC dice tener constancia de los esfuerzos que están haciendo los hospitales para mantener ese pulso, pese al desbarajuste y la saturación derivados de la pandemia.

En materia oncológica, Bigas llama a que se imponga el sentido común. “Ha de reconocerse la importancia de destinar los fondos suficientes a estas investigaciones. Todavía no nos hemos recuperado de la crisis de 2008, ni de vacío generacional creado en estos años, y que sufrimos directamente en CIBERONC. Más recortes tendrían un efecto devastador”.

La investigadora señala que incluso hay algunos aspectos del tratamiento del COVID-19 donde el expertise en inmunoterapia de CIBERONC resulta de utilidad. “Podemos ayudar a investigar el mecanismo que desencadena la respuesta inmune de los pacientes que muestran más complicaciones. También en la obtención de biomarcadores con los que predecir la respuesta de los enfermos y determinar así los que pueden presentar mayor gravedad”.

“Sin embargo”, añade, “la investigación es una inversión a largo plazo e impredecible; pero si conseguimos mantener una buena base investigadora en distintas áreas, vamos a estar preparados para afrontar todos los problemas de la mejor manera posible”.

Pura vocación

“La decisión más importante de mi vida fue estudiar Biología, sin duda”, explica Bigas. “Tenía curiosidad por entender lo que ocurría a mi alrededor, especialmente las cosas que no podía ver”. Esa curiosidad fue alimentada durante años en las clases de ciencias naturales. Llegó el momento de convencer a sus padres, “personas humildes y trabajadoras”, de algo tan complicado como que lo de la Biología tenía salida.

Paradójicamente, Anna Bigas cree que en aquel momento previo a convertirse en universitaria, el hecho de ser mujer jugó a su favor. “Era otra época; pero mis padres no me presionaron para que me formara en un oficio ‘de verdad’ como sí ocurrió con mis hermanos varones”.

Ya en la carrera, la investigadora descubrió su fascinación por la Biología Celular, la Bioquímica y la Genética. “Muchos profesores se convirtieron en referentes para mi”. Bigas cita a Mercè Dufort, Roser González, Josep Argilés, Jaume Baguñà  o a Jaume Bertranpetit.

“A partir de entonces tuve claro que quería investigar en el área biomédica. A finales de los años 80 empezaban a surgir oportunidades interesantes en los hospitales de Barcelona. Así empecé mi tesis doctoral, mis estudios en el sistema hematopoyético, y en las células madre”.

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