Andrés Melero e Ingrid Sanz, impulsores de El Vuelo de Apis

“Nos motiva especialmente educar a nuestras hijas en la ausencia de miedos”

Vuelo de Apis
El Vuelo de Apis, un viaje colaborativo, familiar y abierto

“Sentimos la necesidad de diseñar nuestra propia vida y unificar tres pasiones: nuestra familia, viajar y la educación”. Así nació El Vuelo de Apis, un viaje colaborativo, familiar y abierto, cuyo hilo conductor es una iniciativa educativa propia e independiente. “Al mismo tiempo sentimos que podemos aportar y colaborar con proyectos e iniciativas locales educativas por donde vayamos pasando: seremos abejitas polinizando escuelas”.

“Nos lanzamos a este proyecto-viaje o viaje-proyecto (aun no sabemos qué va antes) como una experiencia familiar nueva, inventada y totalmente abierta a que otras se vayan incorporando conforme surjan, lejos de caminos establecidos, estereotipos turísticos o libros de autoayuda familiar, muy sincero y cerca siempre de la naturaleza, la emoción y las personas”, afirman Andrés Melero e Ingrid Sanz, padres de tres hijas (Nora, Cloe y Elsa) y principales responsables de El Vuelo de Apis.

Hace dos años, la familia vivió una experiencia similar por Europa, pero ahora han elegido América. “Escogimos Sudamérica por varias razones: en nuestro primer gran viaje no queríamos que existiera una barrera idiomática para nuestras hijas –continúan-. Por otro lado, la logística de fronteras es mucho más sencilla que en otros lugares como Asia o África, y su naturaleza nos atrae con fuerza, así como a gastronomía, la cultura, la música, su gente… hay demasiados motivos”.

Aprendizajes únicos

Existe, además, un motivo educativo. “En general se trata de un continente mucho menos desarrollado en términos económicos que Europa y generalmente los que tienen poco lo ofrecen todo al viajero –afirman los padres en declaraciones a innovaspain.com-. Queremos enseñarle a nuestras hijas esa actitud hospitalaria y confiada, esa generosidad que es más común que en el viejo continente.

Ambos consideran que “complementar la educación tradicional con experiencias tan intensas como un viaje de un año entero por Sudamérica en una combinación perfecta que cómbate alguna de las carencias de nuestro sistema”. Y es que están convencidos de que a lo largo de las distintas etapas recibirán ciertos aprendizajes que “no los puede ofrecer ni la mejor de las escuelas”.

Autonomía, respeto a las diferencias y a la naturaleza, amor por el descubrimiento, responsabilidad, acercamiento entre culturas,  músicas, convivencia familiar, creatividad, conocimiento… estos son algunos de los valores que quieren transmitir a sus pequeñas de 5, 7 y 9 años. “Nos motiva especialmente educar a nuestras hijas en la ausencia de miedos (miedo a lo desconocido, miedo a los demás, miedo a enfrentarse a limitaciones propias, miedo a perder un estatus o salir de la zona de confort, miedo a “no se qué”…) –continúan-. El miedo paraliza y la vida es demasiado hermosa para estar quieto”.

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Apoyos

El Vuelo de Apis es un viaje colaborativo que busca el mayor número posibles de apoyos. Además de las empresas patrocinadoras (Euro4x4parts, clínica dental Bernabeu, Geographica y Würth), se sustentan sobre redes humanas de colaboración para cuestiones como la página web, el acondicionamiento del vehículo o la edición de vídeos, por poner solo algunos ejemplos.

“Tenemos muy claro que la participación e implicación con nuestro proyecto debe ser cien por cien voluntaria, sin el más mínimo atisbo de condicionante: nos encanta que haya tanta gente que nos esté ayudando, pero sobre todo saber que lo están haciendo de corazón”, añaden, remitiendo a la sección ‘Colabora’ de su página web. Gracias a ello se está generando un ambiente muy especial en torno a nuestro vuelo: familiares, amigos, desconocidos, viajeros e incluso los medios de comunicación están colaborando de una manera natural y desinteresada a que nuestra aventura esté siendo muy especial y emotiva, incluso antes de salir”.

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