Andalucía pone en valor la rebeldía de la artista brasileña Anna Bella Geiger

'Am. Latina - Amuleto, A mulata, A muleta' (1977), una de las obras de Anna Bella Geiger
'Am. Latina - Amuleto, A mulata, A muleta' (1977), una de las obras de Anna Bella Geiger

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) acoge, hasta el 23 de octubre, una exposición retrospectiva de la artista conceptual brasileña Anna Bella Geiger (Río de Janeiro, 1933), comisariada por Estrella de Diego. La obra de esta creadora relee los discursos impuestos, en especial respecto a los estereotipos de la cultura dominante asociada a Brasil en particular, y América Latina en general.

La muestra, titulada ‘Geografía Física y Humana’, presenta alrededor de cien vídeos, fotografías, libros de artista, fotocollage y obras en tres dimensiones centradas en dos propuestas que han atravesado la carrera de la creadora brasileña: la geografía física y la geografía humana. Como ha ocurrido con otras artistas de su generación y en otros momentos históricos, el trabajo de Anna Bella Geiger no ha tenido la visibilidad que sus colegas masculinos.

Pese a la radicalidad de la obra de Geiger, y a ser de las primeras artistas que en Brasil usó el vídeo como forma de expresión en el arte, a menudo se tiene la sensación de que su proyección y visibilidad no corresponde a la altísima calidad de su trabajo, si bien en los últimos años éste haya sido puesto en valor por críticos y galerías, así como por instituciones como el MOMA de Nueva York o el Museo Reina Sofía de Madrid.

En palabras de la catedrática de Historia del Arte Estrella de Diego, esta exposición “se une al esfuerzo que desde el CAAC se lleva haciendo para rescatar estas mujeres que, como América en los mapas de Anna Bella Geiger, esperan recuperar el lugar que por méritos propios les corresponden en el relato fundacional de lo moderno”.

Uno de los elementos utilizados con frecuencia en la obra por Anna Bella Geiger son los mapas, territorio históricamente asignado a los hombres en tanto concepción espacial para revisar el concepto político de dicho espacio. Con este planteamiento aspira a que las mujeres recuperen ese territorio que les ha sido negado. Según comenta la comisaria, “propone nuevas geografías cuando borda los mapas para recordar lo subversivo de la aguja también (pespuntear, unir) y se pregunta cuántos mapas hay que subvertir para dar la vuelta a la narración y empezar a contar de nuevo, dando a la aguja la visibilidad y a las mujeres el espacio que la historia les ha negado”.

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