Álvaro Rodríguez, coordinador de The Climate Reality Project España
Álvaro Rodríguez, coordinador de The Climate Reality Project España.

Por si no fueran suficientes los obstáculos a los que se enfrenta el planeta para paliar la emergencia climática, la irrupción de la crisis del COVID-19 ha agravado considerablemente las cosas. Con la toma de decisiones en suspenso, muchas políticas de sostenibilidad puede que ya no levanten cabeza sin la voluntad suficiente por parte de gobiernos, empresas y ciudadanos. Así lo perciben en The Climate Reality Project. La ONG, fundada en 2006 por el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, acaba de presentar en España un decálogo con 10 líneas de acción “inmediatas”.

“Si no hacemos frente a la emergencia climática de forma decidida, conjunta e inteligente, esta crisis sanitaria será una broma en comparación con la que el clima está provocando. En poco años puede estar fuera de control”, explicaba la organización hace unos días en un comunicado. The Climate Reality Project cuenta en España con 230 representantes (18.000 en todo el mundo) coordinados por Álvaro Rodríguez. A través de distintos encuentros, estos ‘líderes climáticos’ formados por el propio Gore, ayudan a explicar en qué consiste y por qué urge actuar para frenar el cambio climático.

Un momento clave

Poner un precio al carbono, apoyar las energías renovables, impulsar la movilidad no contaminante, proteger e impulsar nuestra biodiversidad, desarrollar la agricultura sostenible y la soberanía alimentaria, aguas limpias, economía circular, ciudades sostenibles, turismo circular, trabajo e industria más sostenibles. Las acciones propuestas tienen múltiples ramificaciones y coinciden en su génesis con las pretensiones de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ver nuestro Anuario Especial ODS), cuya evolución de aquí a 2030 también está en entredicho dada la actual coyuntura.

Sin restar gravedad a la emergencia que ha provocado la expansión del coronavirus, The Climate Reality Project ha lanzado su decálogo precisamente ahora, con la intención de que no caiga el olvido la necesidad de dar un golpe de timón en política medioambiental. “Cuando haya que relanzar la economía, corremos el riesgo de que recuperar el terreno perdido suponga agravar la emergencia climática”, explica a Innovaspain Álvaro Rodríguez.

Después del coronavirus

El coordinador de la ONG en España recurre a un ejemplo que muestra cómo la gestión de la pandemia puede dar algunas pistas de la variedad de escenarios en la etapa post COVID-19. “Hay países que están impulsando la bicicleta como forma de movilidad compatible con la sostenibilidad y la lucha contra el virus. Otros defienden el uso del vehículo contaminante. Se ha demostrado que el teletrabajo masivo era una opción factible, pero habrá quienes prefieran regresar cuanto antes a las relaciones laborales clásicas. Estamos en una encrucijada. Debemos decidir sobre qué base vamos a construir la recuperación. Del camino que tomemos ahora dependen el país, la sociedad o el medioambiente que tendremos en 2030”.

Álvaro Rodríguez junto a Al Gore.

En opinión de Álvaro Rodríguez, las medidas indicadas por de The Climate Reality Project deberían aplicarse de manera paralela. “Obviamente, hay cuestiones que pueden asumirse con mayor inmediatez, mientras que otras están ligadas a un desarrollo más amplio de acciones y proyectos”. Y dentro de la relevancia de lo propuesto, otorga prioridad a ponerle precio al carbono. “Es necesario que todo el sistema económico reciba las señales adecuadas. Cada producto y servicio tendría que incluir en el precio el coste que implica neutralizar su huella de carbono”.

“La COP-25 fue un éxito aunque sólo sea porque pudo celebrarse”

Frente a los que piensan que las conclusiones de la COP-25 están cogidas con pinzas, Álvaro Rodríguez cree que la cumbre de Madrid fue muy positiva, más allá de resultados concretos. “Si no llega a ser por el ofrecimiento in extremis hecho por España, lo lógico es que no se hubiera celebrado. Que tuviese lugar ya es una muy buena noticia. Además, Europa declaró su emergencia climática y presentó un plan muy ambicioso de reducción de emisiones para 2030”.

En este sentido, el coordinador de The Climate Reality Project no duda de que la figura de la vicepresidenta Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, es la adecuada para encabezar e impulsar estas decisiones en España. “Ella es una de las personas que mejor conoce el reto al que nos enfrentamos”, señala Álvaro Rodríguez.

“El hecho de que se haya dado a la Transición Ecológica un rango de vicepresidencia y que tanto las cuestiones ambientales como las energéticas estén bajo el mismo mando es algo muy positivo y esperanzador. Obviamente, el camino por delante no será fácil. Toda la sociedad deberá vigilar que se toman decisiones, pero Teresa Ribera y su equipo parece que caminan por la senda correcta”, asegura Rodríguez.

Compromiso corporativo

Y las empresas, ¿son conscientes de que ya no hay marcha atrás para intentar salvar el planeta? “En 2019 se produjo un cambio importante en la percepción del problema por gran parte de las corporaciones. Cada vez son más las que entienden que rentabilidad económica y respeto ambiental son parámetros que viajan juntos. Ahora la sociedad exige a las empresas un propósito sólido con el que alinearse. Por otro lado, las compañías que quieran perdurar tendrán que asegurarse de que su aportación va más allá del resultado anual”, añade el responsable de The Climate Reality Project.

A su juicio, la ecuación es compleja pero no hay alternativa. “El beneficio no puede ni debe ser el único elemento a tener en cuenta. Hoy día, la financiación, la inversión o incluso la captación de la mejor mano de obra, dependen en buena parte de que el plan de negocio de la empresa cumpla con un triple equilibrio: económico, social y ambiental. Nadie quiere trabajar o invertir en una empresa de la que no pueda sentirse orgulloso”, concluye.

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