Con la colaboración de
Institución Educativa Sek
alvaro fernandez ucjc sek cerebro sharpbrains

Álvaro Fernández: “En nuestro desarrollo cognitivo, el estilo de vida es mucho más determinante que la genética”

Hablamos con el CEO de SharpBrains, autor de obras como ‘El cerebro que cura’, tras su participación en Global Education Forum, donde ha defendido la inclusión del bienestar físico y emocional como una prioridad dentro de los nuevos modelos educativos
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

El manifiesto presentado por la Universidad Camilo José Cela (UCJC) hace unos días en el marco de Global Education Forum (GEF), incluye un punto, el 10, dedicado específicamente al bienestar y el equilibrio. “El bienestar físico y emocional de todos los miembros de la comunidad educativa se convierte en una prioridad”, dice el texto. Álvaro Fernández, CEO de SharpBrains, colabora desde hace tiempo con las Institución Educativa SEK para trasladar al modelo educativo variables decisivas, pero relegadas a un segundo plano hasta la fecha.

Charlamos con Fernández tras su participación en GEF. El autor de ‘Cómo invertir en su cerebro’ o ‘El cerebro que cura’ señala que partimos de un déficit a la hora de abordar estas cuestiones. “Mucha gente piensa en la salud mental como una abstracción, pero es tan física como cualquier otra parte de nuestro cuerpo. Lo que sucede es que no vemos el cerebro, pero sí los michelines que nos sobran. Al cerebro lo solemos ignorar hasta que es demasiado tarde”, añade el CEO de SharpBrains. Una ‘dejadez’ que Álvaro Fernández, residente en Estados Unidos desde hace varios años, se ha propuesto borrar en estudiantes y docentes, tanto de la UCJC como de los Colegios SEK.

El experto no duda de que es posible ayudar a estudiantes y profesores a que inviertan en su cerebro tanto para mejorar su rendimiento como para evitar o retrasar determinados problemas de salud mental. “Que una universidad tenga estas ambiciones es muy positivo. Han entendido que son importantes aspectos como la reducción y el manejo del estrés, salir de la zona de confort, practicar deporte o  aprender a meditar”.

A su juicio, este planteamiento ejemplifica que las universidades y las escuelas ya no son únicamente espacios de transferencia de conocimiento, sino mucho más. “Contribuirán a desarrollar capacidades fundamentales para un cerebro sano. Esa inversión dará frutos a corto, medio y largo plazo. Ha llegado el momento de dejar atrás la teoría freudiana y reformular la psicología. Abogo por percibir la realidad como una oportunidad en lugar de como una amenaza”.

Asimismo, Fernández apuesta por escuelas que empujen el desarrollo de destrezas, “cuanto más profundas y complejas, mejor” y, en el ámbito universitario, valora la promoción del bilingüismo. “No se trata tanto de aprender un idioma como de practicarlo durante décadas. Así fortalecemos determinados circuitos cerebrales, lo que lleva a retrasar problemas de memoria o cognitivos que surgen al cumplir 50 o 60 años”.

En esta línea, señala que, aunque lo más cómodo sería perpetuarse en las rutinas, hemos de mantener “siempre viva” la ambición por aprender y hacer cosas distintas. “Resolver 1.000 crucigramas está muy bien. Es un gran ejercicio cognitivo pero, llegados a ese punto, cabe preguntarnos si no sería mejor empezar a hacer sudokus o probar con los videojuegos”.

Un mito a desmontar.  ¿Cuándo dejamos de producir nuevas neuronas? “Nunca. Nuestro cuerpo siempre tiene esa capacidad. Cierto es que la generación de nuevas neuronas se reduce con la edad, pero en cualquier momento de la vida hay hábitos que incentivan su producción. Por encima de todos está el ejercicio físico. Corriendo, por ejemplo, podemos sembrar las ideas que tendremos en el futuro. El estrés, por el contrario, limita estos procesos”.

El experto detalla que un tercio de nuestro cerebro, el encargado de lo cognitivo, es el más maleable. “Podemos potenciarlo muchísimo. Hay quien piensa que los genes lo explican casi todo, pero no es así. Son los culpables del color de mi pelo o de mi estatura. En todo lo que tiene que ver con aprendizaje, salud mental o desarrollo cognitivo, la influencia de la genética es muy limitada. Es sensiblemente más importante el estilo de vida, el día a día. Si nos fijamos, cuando somos jóvenes hacemos todos las mismas cosas, más o menos. Es después, cuando tomamos decisiones sobre el trabajo y demás cotidianeidades, cuando la curva de desarrollo cognitivo varía más”.

La pandemia

Álvaro Fernández ha asistido a la evolución de la pandemia con un ojo en España y otro en Estados Unidos. “España hizo algunas cosas especialmente bien”, afirma. El CEO de SharpBrains valora sobre todo la decisión de no cerrar las escuelas. “En California clausuraron las escuelas públicas con los consiguientes problemas actuales de salud mental y aprendizaje”, agrega. “En España se llevó a cabo un esfuerzo enorme por mantenerlas abiertas de forma segura. Esta decisión va a permitir que los estudiantes queden libres de secuelas. Creo que, más bien, la pandemia será recordada como una experiencia de aprendizaje. Estamos vivos, tomemos nota”.

Otro aspecto positivo pasa, según su punto de vista, por haber sido capaces de adaptar la realidad a un mundo nuevo, híbrido, que utiliza la tecnología de un modo escalable, como apoyo del aprendizaje. “Nos debemos dar cuenta de las oportunidades que ofrece la tecnología para mejorar la educación. Nadie dice que sea sustitutiva, pero sí ha demostrado ser un complemento efectivo. Incluso los más escépticos han dado pasos adelante”.

El punto negro en la gestión de la pandemia es para Fernández un exceso de rigor en el confinamiento. “Prohibir salir a pasear o no dejar que los niños jugaran en la calle no tiene ninguna base científica. Supongo que fue un tema práctico, pero en otros países la gente pudo moverse al aire libre, respetando las medidas de seguridad. Fue una crueldad innecesaria sobre todo para los niños”.

Tras lo vivido, Álvaro Fernández propone apreciar el papel de las escuelas y las universidades de manera renovada. Lograr un foco como el de la ciencia, para la que toda atención es poca, aunque Fernández tenga dudas razonables sobre su posición en España. “Es una verdadera pena la escasa transferencia que se produce desde la ciencia básica hasta el mercado. El país hace una ciencia muy interesante, pero carecemos de una industria sólida que la aplique a problemas reales. La española es una economía más primitiva que otras. Necesitamos un ecosistema de innovación más cohesionado e inversores potentes, pero que además sepan de ciencia. Si no, no saldrá bien. Esperemos que el coronavirus nos abra los ojos en este sentido; también que sea un acicate para fomentar vocaciones científicas entre los más jóvenes”, concluye el CEO de SharpBrains.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Deja un comentario

Recomendadas

Anuario de la Innovación en España 2020