CIEMAT cáncer de mama
Células mamarias humanas en las que simultáneamente se ha inactivado Rasa1 y se ha introducido una copia mutante de p53

Un estudio internacional con participación del CIEMAT, el Hospital 12 de Octubre de Madrid, la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Iowa, han identificado alteraciones génicas presentes en uno de los tipos más malignos de cáncer de mama. El trabajo se ha publicado en la revista Cancer Research y se centra en uno de los tipos de tumores para el que aún no se han hallado terapias específicas.

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres y es el causante de 6000 muertes al año. Sin embargo, bajo esta denominación se engloban muchos tipos de tumores, con desarrollos, tratamientos y pronósticos diferentes. En los últimos años, gracias a la genómica se han identificado numerosos genes cuya mutación o pérdida causa tumores de mama. Algo que, unido a otras aproximaciones científicas, han permitido el desarrollo de terapias dirigidas para algunos tipos de tumores de mama.

Sin embargo aún se desconocen los genes que causan el desarrollo de uno de estos tumores, el basal o triple negativo, para el que actualmente no existe una terapia específica. Precisamente, el estudio se ha centrado en este tipo de casos, pero bajo una aproximación diferente: inducir el desarrollo de tumores de manera controlada para, posteriormente, identificar todos los genes mutados en esos tumores. Para ello, se han utilizado transposones, elementos genéticos móviles con capacidad mutagénica.

De esta forma, se han empleado ratones a los cuales se ha introducido un transposón modificado para que se ‘introduzca’ dentro del genoma de ciertas células epiteliales del organismo e inactive los genes en donde cae. Estos animales desarrollaron tumores de mama y el análisis posterior determinó que gran parte de ellos sufría inserciones del transposón en el gen Rasa1. Precisamente, los tumores humanos con alteraciones en el gen Rasa1 resultan ser los de tipo basal o triple negativo, aquellos que no disponen de tratamiento específico.

Los datos han sido validados en seres humanos de tal forma que, según los investigadores, este trabajo podría abrir una nueva vía para entender cómo se desarrollan estos tumores y diseñar una terapia específica.

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