Almudena Moreno (Madrid, 1977) es Head of Millennial Makers. Business Development de Telefónica Open Future_. Una responsabilidad hija 100% de la revolución digital, “y no de la revolución industrial”, que Moreno prefiere no desgranar en una actividad concreta ya que considera que se trata de “una actitud”.

Licenciada en Derecho por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, Mastaire d’Etudes Européennes, DESS (Diploma de Estudios Superiores Especializados) UNIV. PARIS III SORBONNE NOUVELLE y Máster en Dirección y Gestión de Empresas en ESIC Marketing and Business School, comenzó su andadura profesional en 1999, en una startup llamada PiensaenRed, que preconizaba el valor del marketing viral y el netweaving en Internet. El  objetivo de la empresa era crear la primera compañía basada en los avances de la teoría de redes sociales y experimentar con el uso de internet para crear comunidades conversacionales.

Con una visión del futuro del mundo digital marcada por el movimiento ciberpunk y el software libre –“en un mundo global los procesos de relación con clientes, proveedores o empleados han de ser necesariamente diferentes y abiertos”- en el año 2002 pasa a formar parte del equipo de Telefónica donde ha desarrollado su labor como manager en diferentes unidades de negocio, analizando el valor de la digitalización de sistemas y procesos en las empresas españolas e implementando en su ADN la digitalización 360º.

Formó parte del equipo de Estrategia y Aceleración de Negocios (donde analizó startups en la red de fondos de Venture Capital, Amérigo), embrión de lo que hoy es Telefónica Open Future_ la plataforma global de innovación abierta de Telefónica que se pone a disposición de socios públicos y privados para construir ecosistemas locales de emprendimiento, innovación e inversión, donde desempeña una labor en España y Latinoamérica de impulso, creación y desarrollo de ecosistemas locales y despliegue de espacios de crowdworking.

“Lo que pretendemos es poner al servicio de las regiones nuestra experiencia basada en el aprendizaje con diferentes espacios que ejerzan de plataforma”, explica Moreno. Open Future_ difunde así las ‘guidelines’ sobre cómo trabajar en un entorno inclusivo. Según Moreno, en España nos falta recorrido a la hora de trabajar de forma colaborativa. “En Telefónica insistimos en la importancia de sumar y de darle congruencia a los procesos; en crear una narrativa que sea útil”.

El abanico de propuestas que forman parte de este ecosistema no está caracterizado necesariamente por la disrupción. “No hace falta que esto sea Silicon Valley; no queremos simular lugares que nunca seremos sino que buscamos cosas que tengan sentido”, apunta Moreno, que admite que, al principio, las convocatorias lanzadas tenían un cariz general, sin especificar áreas tecnológicas o especialidades locales, algo que ha cambiado con el tiempo. “Entonces era urgente impulsar el talento, motivarle a hacer algo. Según pasan los años detectamos que la verticalización tiene mucha lógica con aquellas actividades que hacen moverse el PIB de una región”.

Testigo de excepción del movimiento emprendedor, no considera que hayamos vivido un boom, ni que ninguna burbuja haya estallado. “Es un proceso natural. De pronto estamos en un nuevo contexto en el que todos somos ciudadanos digitales y la clave era saber cómo se iban a desarrollar los negocios en este escenario”. Moreno se refiere a la desintermediación como una de las motivaciones obligadas ante la que no queda más remedio que “romper sistemáticas que veníamos desarrollando tiempo atrás, un proceso muy duro de cambio” o a cómo la velocidad de los desarrollos tecnológicos “implica un learning constante”.

“Además, los negocios deben ser globales y estar revestidos de innovación social”, añade antes de señalar que tecnologías como el blockchain o los mapas de datos están llamadas a cambiar las reglas del juego y que detecta cómo la gente cada vez comprende mejor la innovación, “se sofistica y extrae mayor rendimiento a la tecnología, más posibilidades”.

WOMEN’S AGE

Consciente de la necesidad de incorporar el talento femenino al mundo digital, Almudena Moreno es mentora del proyecto Women’s Age para el desarrollo del talento STEM y el fomento de vocaciones científico-tecnológicas dirigido específicamente a chicas de 13 y 14 años, con el objetivo de inspirar y empoderar a la próxima generación de mujeres líderes en ciencia y tecnología.

La iniciativa nació hace alrededor de tres años, cuando en T_OF analizaron características concretas dentro del portfolio de startups invertidas y comprobaron como la situación de esas mujeres –sólo un 8% eran CEO en estos proyectos – reflejaba una estadística muy parecida a la de las carreras técnicas o los puestos directivos. “La apuesta por la diversidad no es un asunto de género, sino de dinero, y está acreditado que los equipos diversos generan más riqueza”, explica Moreno.

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Durante un año desarrollaron dinámicas de grupo sobre todo con mujeres emprendedoras para entender mejor tanto las motivaciones como los elementos disuasorios con los que lidiaban al poner en marcha una idea propia. La conclusión principal fue que hacían un emprendimiento con un carácter doméstico muy marcado y que parte de la raíz del problema se encuentra en que hoy hay menos mujeres en las carreras STEM incluso que en los años 70. Un déficit que urge erradicar.

Según Moreno, si el 51% de la población mundial no toma decisiones, los sesgos se producirán a todos los niveles. “No hay ni un 12% de mujeres en el campo de la Inteligencia Artificial, un ámbito, el del machine learning, donde el algoritmo es decisivo”, cita como ejemplo la responsable Open Future_, para quien hay que seguir trabajando en tres frentes: impulso y animación del talento, startups e inversión.

PROBLEMAS – SOLUCIONES

“No hay visibilidad de role models entre las mujeres, los niveles de ambición son muy bajos… Nos da más reparo hablar de dinero y nos olvidamos de que la ambición puede ser muy sana”, describe Moreno entre otros ingredientes del problema, al que también contribuye la ficción, donde siguen aflorando los estereotipos y “donde la STEM es la gafotas… Puede parecer una tontería o una frivolidad, pero habremos avanzado mucho el día en que pueda decir sin temor que la reunión tiene que acabar a las siete porque me voy a hacer la manicura del mismo modo que mi compañero argumenta con naturalidad que se va a jugar al pádel”.

Entre las medidas más urgentes para paliar esta desigualdad, Almudena Moreno cree que “aunque no es fácil por el impacto que puede causar en la economía”, hay que abordar de algún modo la diferencia salarial entre hombres y mujeres. “Quizá los hombres tengan que asumir que durante un periodo determinado no se les va a subir el sueldo porque las mujeres han estado relegadas”. Otras iniciativas que defiende Moreno es que hombres y mujeres compartan un periodo similar de baja maternal “para que a la vuelta de la baja no haya sorpresas” o regular el “antiquísimo” asunto de los horarios de trabajo y salir antes de la oficina, un cambio que a su juicio supondría mayor colaboración de los hombres en casa y reduciría la “amigocracia”. “No tiene sentido que trabajemos más horas que nadie y seamos tan poco productivos”.

EDUCACIÓN – MEDICIÓN

“Nos pasamos el día escuchando como crecen la violencia, la agresión, los extremismos… ¿Cómo es posible que vayamos hacia atrás?”, se pregunta Moreno. “Tenemos que recuperar los valores universales porque se están perdiendo. Vivimos en una sociedad cada vez menos generosa y menos solidaria”. Un contexto complicado en el que la educación tiene mucho trabajo por delante y en el que un complemento fundamental para frenar la desigualdad será, según Moreno, la imposición de la disciplina del cambio estableciendo métricas con objetivos medibles y cuantificables “porque si no, no avanzamos”.

Premisas a partir de las cuales espera ver una sociedad con aires renovados ya que hoy la fuga de talento femenino es una realidad. “Las mujeres tienen los mejores expedientes universitarios pero no están en los consejos de administración. Para la mujer ha sido un drama incorporarse a un mundo laboral diseñado por hombres. De las tareas domésticas en casa, pasó a las labores domésticas en la oficina y cuando ha empezado a liderar equipos y a ganar responsabilidades su gran fracaso ha sido replicar modelos de liderazgo masculino”, explica Moreno, para quien un cambio de rumbo en esta tipología de dirección es fundamental .

“El nivel profesional no se mide en base a lo que grito, sino que, al contrario, se valoran más que nunca la conciliación o el diálogo. Mi máxima preocupación como mánager es si mi equipo es hoy más profesional que ayer. Me interesa la evolución de la gente con la que trabajo; hay que ser más éticos, más responsables, más cultos, mejores compañeros, tener más visión… Somos poliédricos”, concluye.

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