Adriana Iglesias

De pequeña, Adriana Iglesias tocaba el piano durante horas. Una disciplina dentro del amplio universo del arte –también hizo ballet– que caló a fondo en su forma de ser y de llevar su negocio. No se describe ni como una diseñadora de moda ni como empresaria. "Soy una emprendedora", afirma con pasión al otro lado del teléfono. Aunque lo cierto es que la marca de moda de lujo que lidera, llamada con su mismo nombre y apellido, es una empresa con mayúsculas. Tiene tiendas en España, Francia, Oriente Medio (Dubai, Israel o Kuwait, por citar algunos países), Norteamérica (Los Ángeles o Houston, por citar otros) y Australia.

Preocupada, como es lógico, por el actual panorama de crisis sanitaria y económica, ha sido capaz de extraer algunas enseñanzas del COVID-19. Todas ellas dirigen a la innovación. "Para salir de esta hay que crear un producto de calidad y que esa calidad vaya acorde con el precio. Ya no vale con el logo. La gente no va a tener tanto poder adquisitivo. Ahora la relación calidad-precio se valorará más que nunca", explica.

El modelo de negocio fabricación propia es una de las fortalezas de la marca [pincha aquí para ver sus colecciones]. "Todos los que habían comprado fuera antes de que estallase la pandemia adelantaron pagos y no recibieron productos. La crisis actual ha puesto de manifiesto lo importante que es para una marca fabricar sus propios productos", cuenta. Y más, si cabe, en el complejo mundo del lujo.

Adriana Iglesias coincide plenamente con las recientes declaraciones de Giorgio Armani, en las que el prestigioso diseñador criticó el sistema de la moda actual, "de consumo masivo y el negocio rápido". "Nos tenemos que replantear los desfiles, la presentación de colecciones físicas, la relación de tú a tú con los clientes y el sector. Estamos en un momento que puede llegar a ser insostenible", avisa la diseñadora.

Desde el taller a la fábrica, en Adriana Iglesias todo el mundo está implicado en la fabricación de un producto exquisito. "Todos los productos que usamos son 100% seda y tejidos naturales. Como usuaria odio el poliéster, pero esto ya es un gusto personal mío. Lo que no es debatible es que hay que dar calidad de principio a fin". En este sentido, Iglesias reconoce que "encontrar gente que haga las cosas bien y especialistas" no es en absoluto sencillo dentro del sector de la moda hoy en día. "Hace tiempo que el tejido productivo se fue fuera de España", lamenta.

Colección primavera/verano 2020 de Adriana Iglesias.

A esta circunstancia, la diseñadora añade una cierta obsesión por parte de la sociedad con las marcas y con la apariencia. "Da la sensación que muchas veces es más importante con qué marca vistes que el cómo vistes. Rehuyo completamente de esto. Mi forma de entender la elegancia no pasa por que mis prendas las lleven muchas influencers".

Volver al origen

Parte de la solución a esta crisis de identidad que sufre actualmente la moda en España pasa, según Adriana Iglesias, por "regresar a un principios básicos". Por ejemplo, "la marca tiene que ser sostenible en todo", además de ofrecer el ya mencionado producto de calidad y "mostrarlo a los ritmos adecuados y que su precio sea proporcionado". ¿Pero volveremos a los desfiles habituales? "Volverán pero de manera saneada. El sector ha estado inflado, con calendarios inasumibles", predice Iglesias, cuyo origen de la pandemia lo vivió precisamente en la Fall/Winter de París.

En cuanto a su propia marca, el futuro pasa irremediablemente por la digitalización. "A raíz del coronavirus estamos trabajando aún más en potenciar el canal online. También tengo pensado crear presentaciones virtuales y lanzar ediciones cápsulas, más competitivas y en campañas digitales", adelanta. No obstante, pese a muchos esfuerzos que las firmas hagan, Adriana Iglesias ve difícil que el sector no 'se coma' el stock. "La única manera es bajar precios y hacer rebajas masivas, pero pérdidas siempre va a haber. El mundo entero se va a comer el stock, no solo cuatro tiendas".

"Me apetecía soñar en grande"

Probablemente, una de las cosas más llamativas de Adriana Iglesias a lo largo de su trayectoria profesional sea su capacidad de reinventarse continuamente. De hecho, sus comienzos nada tuvieron que ver con su dedicación actual. "Soy ingeniera de telecomunicaciones. ¿Qué tiene que ver esto con la moda? Nada. Pero sin duda, mi pasado profesional me ha servido para estructurar mi cabeza de cara al negocio", revela. Trabajó en Cisco durante 13 años, y en 2014 decidió emprender la mayor aventura de su vida. "Me apetecía soñar en grande. Aunque tenía un trabajo muy cómodo y bien valorado no me llenaba del todo".

Así pues, Iglesias comenzó a ponerse en la piel de los grandes diseñadores del mundo. "Me planteaba ¿qué haría Armani o Dior en tal situación? Generar mi propia marca ha sido lo que más me ha hecho sufrir, porque hay momentos muy difíciles, pero al mismo tiempo más feliz que nunca".

Sin embargo, diseñar ropa no lo es todo, ya que se lamenta del poco tiempo que le deja la gestión de la empresa para desarrollar la parte creativa. Confiesa que diseña entre horas, muchas veces por las noches. "El trabajo del diseñador no culmina cuando diseña. Puedes hacer un traje o un vestido espectacular, pero eso no trae detrás un modelo de negocio que funcione. Si esperas a que se lo ponga una influencer vas mal".

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