Objetivo: acercar las matemáticas a alumnos con necesidades especiales

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Incorporar nuevos métodos didácticos para aplicar a la enseñanza de las matemáticas a alumnos con necesidades especiales. Este es el objetivo del proyecto que han puesto en marcha investigadores de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR), que utiliza la geometría para acercarse a esta disciplina y se dirige a estudiantes de los grados de Maestro en Educación Primaria y en Educación Infantil.

Según una de las profesoras participante en esta iniciativa, Elena Gil, “los niños pequeños con trisomía 21, al igual que todos los demás, pueden aprender matemáticas si se adopta un enfoque formativo y no utilitario y se parte de la geometría como forma de comprender la realidad”. La idea es aunar esfuerzos e ideas que faciliten a los docentes recursos didácticos para un enfoque inclusivo de su enseñanza. De ahí que el proyecto se denomine ‘Aprendiendo a aprender matemáticas: ¿qué nos enseñan los niños con discapacidad intelectual?’.

En opinión de Gil, “las matemáticas tienen una gran potencia para ayudar a los niños, también a los que tienen una discapacidad intelectual, a comprender el mundo que les rodea y a desarrollar un pensamiento abstracto. Su aprendizaje puede ser fuente de gozo, diversión y estímulo para ellos”. Así se demostró en otro estudio, realizado hace 3 años, que dio pie a este. Entonces, varias estudiantes de los grados de Maestro de la institución aragonesa participaron como voluntarias en los talleres de matemáticas para niños con trisomía 21.

GEOMETRÍA Y APRENDIZAJE VISUAL

Para iniciar en las matemáticas a alumnos con necesidades especiales, el proyecto se basa en la geometría, así como en el aprendizaje visual o en la capacidad de aprender con otros, “puntos fuertes” de estos estudiantes.

Tal y como ha explicado Elena Gil, “los niños con trisomía 21 comparten con el resto de los niños una intuición geométrica básica, que puede servirles para entender mejor el concepto de número. Así, las actividades son útiles para trabajar conceptos básicos de geometría vinculándolos a los números. Por ejemplo, un cuadrado sirve para explicar el número cuatro”. Y estas ideas, ha concluido, “no son solo válidas para los niños con trisomía 21, sino para todas las personas que se aproximan al mundo del conocimiento con alguna dificultad de partida”.

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