UCM minerales CO2
Cristales de carbonatos magnésicos formados experimentalmente en cultivos microbianos con Firmicutes. / ICTS Centro Nacional de Microscopia electrónica-UCM.

Su extensión no va mucho más allá del lago de la Casa de Campo, pero cuenta con una peculiaridad que le hace casi única en España y Europa. La laguna de Las Eras, en Segovia, posee una alcalinidad extrema (llega a tener un pH de 11 puntos) que le hace muy interesante para distintas labores de investigación. Por ejemplo, estudiar la formación de ciertos carbonatos.

Aquí es donde un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de la Vrije Universiteit de Ámsterdam (VUA) han identificado a unas bacterias del grupo Firmicutes como las responsables de la precipitación de magnesita y dolomita, dos minerales difíciles de formar a bajas temperaturas que raramente aparecen juntos por sus dificultades cinéticas para precipitar.

El equipo científico ha logrado aislar una cepa microbiana de la laguna segoviana y, por lo tanto, identificar al microbio (puede haber más, pero todavía no se han descubierto) que está involucrado en precipitar la dolomita y la magnesita a la vez. El hallazgo es importante por distintos motivos, como el hecho de que se haya detectado la presencia de este último mineral en Marte –es uno de los pocos carbonatos que se ha identificado en el planeta rojo–.

Secuestro de CO2

Como señala en declaraciones a Innovaspain Esther Sanz Montero, investigadora del Departamento de Mineralogía y Petrología de la UCM y autora principal del trabajo, “los carbonatos son unos minerales muy intrigantes porque, como tienen carbono en su estructura, por una parte cogen el CO2 que hay en la atmósfera y en el agua, y por otro lado también cogen el carbono de los seres vivos”.

Esto es importante porque, según explica Sanz Montero, se está avanzando en el secuestro de CO2 a través del precipitado de este tipo minerales. “El carbonato que más CO2 absorbe es la magnesita y la dolomita en condiciones de superficie terrestre –continúa–. Una tonelada de magnesita secuestra media tonelada de CO2”.

El problema es que, en condiciones naturales, su cristalización se realiza a un ritmo lento. Por ello, los científicos están estudiando modos de producir este mineral de una forma más rápida. “En el caso de nuestra investigación, la mediación de Firmicutes favorece la aceleración del proceso”, afirma la investigadora.

Utilidad en Marte

El estudio, publicado en Frontiers in Microbiology, ha conseguido mediante técnicas de ADN aislar e identificar, incluso a nivel de especie, a uno de los microbios (Desemzia incerta) responsable de la precipitación de estos carbonatos. Esta bacteria, resistente a la desecación y capaz de sobrevivir en condiciones extremas, podría contribuir a la búsqueda de vida en Marte.

“Los minerales que cristalizan con la mediación microbiana adquieren unos rasgos identificativos denominados biosignaturas o bioindicadores –continúa Esther Sanz–. La identificación de estos rasgos en rocas antiguas de la Tierra puede aportar pistas sobre el origen y evolución de las primeras formas de vida en rocas similares de hace miles de millones de años. Además, los bioindicadores podrían ser utilizados para buscar indicios de vida extraterrestre en Marte, donde también se ha detectado la presencia de magnesita”.

Y es que, una vez demostrado “que los minerales que se forman cuando hay microorganismos presentes tienen unas características distintas que los minerales que se forman cuando no hay microorganismos”, se puede valorar la magnesita que se encuentre en el planeta rojo teniendo en cuenta estos rasgos distintivos.

1 Comentario

  1. Lo que no puedan hacer los microbios... Aplicando el principio del actualismo en Marte. La magnesita nos hecha una mano con el efecto invernadero

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