estrategias para introducir una política de datos abiertos a nivel municipal
estrategias para introducir una política de datos abiertos a nivel municipal

Por Antonio Moneo (@antoniomoneo) – Esta columna fue originalmente publicada en el blog Abierto al público del Banco Interamericano de Desarrollo BID.

Los datos abiertos son fundamentales para los gobiernos locales. Como explica la Carta Internacional de Datos Abiertos en su principio 5.4 “las ciudades o gobiernos locales son a menudo el primer punto de interacción entre los ciudadanos y el gobierno, y por lo tanto, desempeñan un papel crucial en apoyar a que los ciudadanos se comprometan en materia de datos abiertos”.

A través de los procesos de apertura de información, un gobierno local puede entrar en contacto y colaborar con las  comunidades de innovadores que están interesados en mejorar los servicios públicos, generar alianzas internacionales y mejorar de manera eficiente los servicios al ciudadano. Sin embargo, a pesar de sus ventajas, existen desafíos culturales, tecnológicos y legales que dificultan el avance de estas políticas.

Durante 2014 y 2015, el Banco Interamericano de Desarrollo trabajó con las ciudades de Mar del Plata (Argentina), Xalapa (México), Valdivia (Chile) y Tegucigalpa (Honduras) para explorar el potencial de los datos abiertos en la resolución de desafíos urbanos. A continuación resumimos cinco aprendizajes clave de estos procesos:

  1. Sensibilizar y formar a los funcionarios públicos y a la población a través de eventos presenciales

La discusión sobre los datos abiertos es todavía desconocida y compleja para muchos. Por eso la sensibilización es importante. Los eventos presenciales, como hackatones, han sido útiles para muchos gobiernos porque les han permitido generar lazos con la sociedad civil y hace tangible el discurso sobre los datos abiertos. Es más fácil entender su potencial cuando se participa en uno de estos eventos. Y aunque algunos critican su falta de efectividad para consolidar los proyectos, nadie niega que realmente son útiles para generar una primera oportunidad de colaboración entre gobiernos y ciudadanos.

Conoce más sobre los hackatones organizados por el BID.

2. Enfocar la conversación desde un punto de vista aplicado

La conversación sobre los datos abiertos tiene una fuerte tendencia a convertirse en un problema técnico que solo entienden los informáticos, pero su aplicación es interesante para todos los sectores de actividad. Por esta razón, es conveniente hablar de los datos abiertos no como un fin en sí mismo, sino como un medio o herramienta. Cuando miramos nuestros teléfonos móviles, vemos la temperatura actual y una nube o un sol indicando la previsión meteorológica, y pocos saben que son los datos abiertos los que hacen posible estas aplicaciones en nuestros teléfonos móviles. Es recomendable siempre abordar la conversación siempre desde un punto de vista sectorial y pensar cómo los datos abiertos pueden mejorar la información sobre el transporte, la agenda cultural, la salud, la educación o la política.

Conoce más sobre el caso de The Weather Channel.

3. Enfocar los esfuerzos en problemas concretos de alto impacto

Los datos abiertos tienen un potencial enorme en prácticamente todas las áreas de gobierno. Pero tratar de solucionar todo al mismo tiempo dificulta la generación de resultados tangibles y relevantes. Una manera efectiva de adentrarse en la conversación sobre datos abiertos es seleccionar temas concretos y tratar de profundizar en ellos hasta donde sea posible. En los casos de Mar del Plata, Xalapa, Valdivia y Tegucigalpa, el BID utilizó el diagnóstico de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles para determinar cuáles eran las áreas prioritarias en cada ciudad. Por lo general tenían que ver con la inseguridad ciudadana, la gestión de los residuos urbanos y el agua, el turismo y la vivienda.

Conoce más sobre los desafíos de las ciudades en América Latina y el Caribe.

4. Generar alianzas con otras ciudades y organismos internacionales

Existen barreras culturales, tecnológicas y administrativas comunes que dificultan la implementación de las políticas de datos abiertos en muchos lugares del mundo. La resistencia inicial suele ser muy fuerte porque los gobiernos temen que puedan desvelarse ineficiencias y que se pueda poner en riesgo la seguridad de los sistemas. Los gobiernos que han superado estas barreras tienen ya ejemplos concretos de los beneficios que generan los datos abiertos y por eso, es fundamental trasladar esos aprendizajes a la realidad local. Existen además, iniciativas internacionales en las que cualquier gobierno puede apoyarse, como la Alianza para Gobierno Abierto, o la Carta Internacional de Datos Abiertos, que desde 2016 están especialmente enfocados en los gobiernos subnacionales.

Conoce  los principios de la Carta Internacional de Datos Abiertos.

5. Desarrollar leyes y asignar recursos en el presupuesto para consolidar los avances realizados

Muchos especialistas en gobierno reconocen que el éxito de las políticas de datos abiertos depende en muchos casos del empuje de personas o equipos concretos. Es decir, están poco institucionalizadas. Es verdad que se han conseguido importantes avances en ausencia de un marco regulatorio específico, pero solo la aprobación de reglamentos y leyes puede garantizar la sostenibilidad de los esfuerzos iniciales.

Por ejemplo, hacia fines de 2013 la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en Argentina publicó el decreto 478 que estableció la obligatoriedad de que todos los “datos producidos, almacenados y/o recolectados en medios digitales” sean publicados en formato abierto en la plataforma data.buenosaires.gob.ar. Luego, tras promover el tema a nivel municipal las prácticas de gobierno abierto comenzaron a permear la legislación nacional dando como resultado la publicación del decreto que establece el “Plan de Apertura de Datos” el pasado 13 de Enero.

Conoce otro caso de la región y el reglamento de Xalapa que la define como “una ciudad abierta”.

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