Una herramienta para medir el uso problemático del teléfono móvil

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Un uso problemático del teléfono móvil puede degenerar en adicción y conllevar comportamientos similares a los asociados al alcoholismo y la drogodependencia. Por eso, y con el objetivo de detectar aquellos casos de riesgo en los cuales el móvil deja de ser una herramienta útil para convertirse en una obsesión y un motivo de dependencia, una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha desarrollado la Escala de Craving de Adicción al Móvil. Se trata de la primera herramienta que evalúa hasta qué punto su uso empieza a ser problemático y urge actuar.

La Escala de Craving de Adicción al Móvil se basa en la medición de un concepto conocido como craving, que José de Sola, uno de los investigadores involucrados en el proyecto, ha definido como “la urgencia que se da en toda adicción y que supone pérdida de control y lo que encontramos en todas las adicciones clásicas”. Hasta el momento, las escalas que lo miden se han centrado en el consumo de sustancias, pero no en las adicciones de tipo comportamental, a excepción de ciertas conductas relacionadas con la alimentación.

De Sola ha explicado que la metodología “se ha basado mucho en las escalas que están hechas para la cocaína” y demuestra que “el craving se produce también con los móviles”, es decir, “que estamos ante una adicción”. A través de una serie de preguntas breves, y en función de las respuestas obtenidas, se puntúa el grado de inquietud y ansiedad que producirían situaciones cotidianas que impedirían utilizar el móvil o tener acceso a él. De esta forma, este investigador ha resaltado que la herramienta constituye “un instrumento rápido y sencillo que permite evaluar con fines educativos y clínicos la necesidad o la incapacidad del sujeto de prescindir el móvil en un momento determinado”.

La herramienta, nace principalmente con una vocación preventiva para detectar esta realidad antes de que sea un problema de difícil solución. Según este investigador, “forma parte de un sistema de evaluación previo”, que se puede utilizar en contextos clínicos “antes y durante” tratamientos de deshabituación, así como para hacer un seguimiento posterior. Asimismo, de Sola ha señalado que también podría utilizarse con fines educativos y constituye un “elemento de evaluación para un profesor o un orientador”.

La adicción al móvil en cifras

Este trabajo forma parte de una investigación más amplia sobre la adicción al móvil en España, una realidad que ya afecta al 5,1% de los españoles de entre 16 y 65 años, si bien la cifra de personas que tienen una relación problemática con este dispositivo se eleva hasta el 15%. En la mayoría de los casos, ha afirmado de Sola, se trata de jóvenes y adolescentes, de entre 16 y 25 años, si bien a lo largo del estudio “hemos visto que está afectando también a población adulta de hasta 35 o 40 años”. El investigador incide que aún es pronto para saber si se trata de una realidad que va en aumento ya que “no hay estudios comparativos, no hay estudios longitudinales” pero, a su juicio, “es de esperar que pueda crecer”.

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