gusano marino

Un equipo internacional de investigadores, en el que participan científicos del CSIC, ha logrado secuenciar por primera vez el ADN de la neurotoxina que produce una especie de anélidos poliquetos. De esta forma, se ha dado el primer paso para utilizar esta toxina en el ámbito de la salud, con el desarrollo de nuevos medicamentos.

Christoph Bleidorn, investigador del CSIC, ha explicado que “en investigaciones anteriores se descubrió la presencia de una potente neurotoxina como componente importante del cóctel de veneno, pero hasta ahora no se había podido secuenciar su ADN. Gracias al uso de las últimas técnicas de secuenciación lo hemos logrado”.

Los investigadores han destacado que las toxinas animales son una fuente rica para el desarrollo de nuevos fármacos. En este sentido, han señalado que en la naturaleza existen miles de especies animales y vegetales venenosas cuyos sistemas evolucionan muy rápidamente. Algunos, como los de los escorpiones, las serpientes o las arañas están muy estudiados, sin embargo, el sistema venenoso de los anélidos no había llamado la atención de los investigadores hasta ahora.

La neurotoxina tiene una forma de actuar única ya que afecta a canales específicos de la unión neuromuscular. Es un compuesto muy potente y específico que actúa de tal forma que si se aumenta la dosis, se aumenta también su efecto; pero si se deja de administrar, deja de actuar. Estas características la convierten en un componente con un potencial farmacológico muy alto. Tal y como ha señalado el primer autor del estudio, Sandy Richter, “la información que nos ha aportado la secuenciación del ADN, así como conocer su expresión exacta del ARN correspondiente ha allanado el camino para convertir esta neurotoxina en una herramienta médica muy útil”.

Su evolución, un misterio

Desde el CSIC, Christoph Bleidorn ha resaltado que la evolución de esta neurotoxina “sigue siendo un misterio”. En este sentido, ha apuntado que “futuros estudios comparativos de especies relacionadas no sólo ayudarán a desentrañar el origen evolutivo de la neurotoxina, sino también a la identificación de nuevos compuestos que podrían ser útiles como medicamentos”.

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