Nanotecnología para diseñar materiales fotovoltaicos menos tóxicos

nanotecnologia UJI

Desarrollar materiales orgánicos fotovoltaicos menos tóxicos y viables para la producción industrial ha sido el objetivo del proyecto europeo Sunflower, que ha contado con la participación española a través de la Universitat Jaume I de Castellón (UJI). Los investigadores han realizado varios estudios, entre ellos el diseño de una célula fotovoltaica orgánica que se puede imprimir y, en consecuencia, presenta una gran versatilidad.

Juan Bisquert, investigador de la UJI, ha asegurado que “gracias a estos trabajos se ha avanzado en la consecución de células solares de buen rendimiento, bajo coste y características arquitectónicas muy interesantes”. Así, por ejemplo, han logrado mejorar la estabilidad y eficiencia de los materiales fotovoltaicos y reducir sus costes de producción.

Por su parte otros de los investigadores involucrados en el proyecto, Antonio Guerrero, también ha destacado que “se han mejorado los procesos para dar el salto del laboratorio a la escala industrial porque, entre otros, se han usado disolventes no halogenados que son compatibles con los métodos de producción industrial y que reducen considerablemente la carga tóxica de los halogenados”. En consecuencia, ha añadido, “se favorece la transferencia de conocimiento a la sociedad” al mismo tiempo que han podido demostrar cómo “materiales orgánicos investigados durante veinte años están ya cerca de convertirse en tecnologías viables”.

En concreto, en los laboratorios de la UJI se han estudiado los materiales orgánicos, unos dispositivos muy complejos porque tienen hasta ocho capas nanométricas. Tal y como ha explicado Guerrero, han “realizado mediciones eléctricas avanzadas para ver dónde se encontraban las pérdidas energéticas y, de este modo, poder informar a los productores de materiales y dispositivos con objeto de mejorar la estabilidad y eficacia de las células solares.

Dispositivos móviles y arquitectura

Las posibles aplicaciones de esta tecnología pueden ir desde los dispositivos electrónicos móviles hasta la arquitectura. Tal y como ha señalado uno de los coordinadores del proyecto, Giovanni Nisato, “la fotovoltaica orgánica impresa se convertirá en parte de nuestra vida cotidiana, y nos permitirá utilizar la energía renovable y respetuosa con el medio ambiente y con un impacto positivo en nuestra calidad de vida”.

Además, en opinión de sus responsables, los resultados de esta investigación podrían duplicar la cuota de las energías renovables en su matriz energética, llegando al 27-30% para el año 2030. Por el momento, el proyecto Sunflower ha facilitado el avance hacia un aumento significativo en el uso de la energía solar incorporada en objetos de uso cotidiano.

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