Miguel San Martín, ingeniero argentino de la NASA

“Queremos averiguar si realmente existió vida alguna en Marte”

Miguel San Martín, ingeniero de la NASA

Después de 32 años dedicados a la NASA, con una participación clave en una serie de misiones a Marte, Miguel San Martín atesora una serie de datos y anécdotas capaces de llevar a cualquiera a viajar por el espacio en busca de agua, en busca de vida. Oriundo de Villa Regina, provincia de Río Negro (Argentina), este ingeniero ha visitado el Centro de Innovación UC, en Chile, para participar en la primera Creathon de Aguas Andinas. Allí ha compartido los últimos descubrimientos de la entidad aeroespacial y sus próximos proyectos.

San Martín ha recordado con gran emoción como la llegada del Apolo 11 a la luna en la década de los sesenta marcó un hito en su vida. Se convirtió en una de sus mayores inspiraciones para seguir con fuerza lo que pareciera una hazaña imposible: ser parte de la entidad aeroespacial estadounidense. Fue así como, con 19 años y un inglés bastante básico, partió a estudiar Ingeniería en Electrónica en la Universidad de Siracusa (Nueva York, EEUU), para luego cursar un master de Ingeniería Aeronáutica y Astronáuticas del MIT. Fue en dicha entidad donde su sueño de volvió realidad, cuando la misma NASA fue la que acudió en su búsqueda para reclutarlo entre sus filas.

“En los últimos 20 años me he dedicado a la exploración de Marte, particularmente en el área de guiado, navegación y control en el descenso, lo que es sumamente complejo porque todo sucede de forma automática”, afirma el actual Jefe de Ingeniería para Guiado y Control del Laboratorio de Propulsión a Reacción (Jet Propulsión Laboratory) de la entidad espacial norteamericana, en una entrevista que publica el Centro de Innovación UC.

Él ha tenido la oportunidad de trabajar en prácticamente todas las misiones que han aterrizado vehículos robóticos en Marte. “En Marte 2020, donde soy consultor, se utilizará la misma tecnología del Curiosity, pero con nuevos instrumentos –afirma–. La idea es ir a tomar muestras del suelo y encapsularlas para traerlas de vuelta a la Tierra en una futura misión para analizarlas. Queremos hacer mediciones buscando si hay minerales que hayan sido depositados por procesos biológicos de organismos, y averiguar si realmente existió vida alguna en Marte en un pasado distante. Estamos hablando de unos 3.000 millones de años atrás”.

Todo comenzó con Viking, en el año 1966, y continuó con una serie de misiones que buscaban agua o la evidencia de que hubo agua en algún momento. “Curiosity terminó esa fase dejando bien claro que Marte no sólo tuvo agua en su pasado distante, sino que había agua con un pH neutral que era muy favorable para la vida”, apunta el ingeniero argentino. “Además, determinó que otros bloques esenciales para esta (como el fósforo, el oxígeno y el carbono) también existieron en el planeta”. En las próximas misiones el objetivo es determinar si hubo o no vida en este planeta.

Otro de los objetivos de la NASA es llevar personas a Marte, pero el problema es que es “mucho más costoso y difícil que lo que se hizo cuando el hombre llegó a la luna. “En primer lugar, hay que resolver el problema de la radiación y sus efectos, pues el cuerpo humano, cuando se expone a esa radiación, hace que la posibilidad de tener cáncer aumente considerablemente. Además, el viaje a Marte es mucho más largo: son 8 meses frente a la semana que duró toda la misión a la luna”.

También señala que el aterrizaje es más difícil. “El Curiosity tenía un peso de casi una tonelada y está al límite de lo que podemos aterrizar en Marte –advierte- Para enviar seres humanos necesitamos aterrizar de 30 a 50 toneladas, así que tenemos que buscar formas totalmente distintas para hacer eso y después traerlos de vuelta. Todos estos son problemas técnicos que se pueden resolver, pero habría que hacer una gran inversión de dinero que hasta ahora no se ha hecho y que tampoco está en los planes”.

Miguel San Martín afirma que “se está construyendo un cohete y una nave espacial que son una parte de solucionar el problema, pero todavía se necesita más. Es posible que esto se pueda hacer si hay más cooperación internacional con otras agencias espaciales, o es posible que la industria privada siga abaratando los costos y haga que sea más factible todo”.

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