La parábola de los cirios

Universidad de Sevilla cera cirios

Hemos conocido la semana pasada que investigadores de la Universidad de Sevilla buscan como reducir la cantidad de cera que chorrean los cirios en las procesiones de Semana Santa. El tema no es baladí. Con un coste que el último año fue de 75.000 euros en este municipio y 1.000 metros cúbicos de agua gastados en limpiar la superficie de calzadas y aceras impregnadas de cera, con buen sentido, el Ayuntamiento de la capital andaluza ha pedido auxilio. Las vías de las investigaciones abren las posibilidades de una innovación, si es que las primeras tienen éxito.

La cifra de Sevilla es importante, pero mucho más si hacemos un cálculo aproximado de todos los cirios encendidos en la Semana Santa en los miles de municipios donde se celebran procesiones. Una cifra en el entorno de los 200 millones de euros y de 1,5 millones de metros cúbicos de agua, no es para pasar desapercibida. Las cuentas del posible ahorro en tiempo, dinero y agua cobra otra dimensión y llama, como no, la atención sobre la necesidad de investigar y buscar ideas que nos faciliten una solución al problema.

Tengo que confesar que aunque había visto éste no había pensado en una posible solución. En algunos sitios, los niños se entretienen haciendo grandes bolas de cera con lo que se derrite de los cirios encendidos. Después la venden, pero no deja de ser un entretenimiento infantil aunque adelantaban que se puede utilizar para otras cosas antes de caiga a al suelo. Si cae menos cera, mejor.

Sirve este ejemplo para ver con claridad como casi todo tiene una solución en la innovación. El título tiene algo que ver con este convencimiento y no en vano muchos responsables de innovación en las empresas han decidido denominarse CDEO, Chief Digital Evangelist Officer. Tiene mucho de “evangelización” defender y propagar el espíritu de la innovación.

Me gustan muchas cosas de este ejemplo de los cirios que hemos publicado. Entre ellas que a su lado, está la información sobre la concesión para España, y en concreto para Barcelona, de una subsede del Centro Europeo de Biología Molecular, un tema que es de un gran calado en todos los sentidos y, evidentemente, la gran noticia de la semana para España. La importancia de la concesión es de una magnitud considerable pero es cualitativa igual que la investigación que se desarrolla en el Universidad de Sevilla para reducir el goteo de los cirios.

La innovación es importante para el que la necesita; la sociedad globalmente considerada necesita la biología molecular, pero un ayuntamiento necesita reducir la cantidad de cera vertida en las calles durante las procesiones de la Semana Santa y cuanto más barato, más rápido y con menos agua, mejor. Todo lo que intentemos para hacer más sostenible el Planeta tiene que ser aplaudido. Muchos pocos suman mucho. La innovación nos ayuda.

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