Dudas razonables sobre la política de Rajoy

23 diciembre, 2011

El anuncio realizado por Mariano Rajoy durante su discurso de investidura sobre su “apoyo a la innovación empresarial integrando los instrumentos fiscales, de apoyo tecnológico y de internacionalización en una única política”, no hacía presagiar que llevara implícita la desaparición del Ministerio de Ciencia e Innovación -cosa que ocurría un par de días después- ni que el mundo de la Educación fuera a bajar de rango político-administrativo-gubernamental, al incorporarse la enseñanza a un nuevo departamento con la Cultura y los Deportes como compañeros de viaje.
Sin obsesionarse con los asuntos competenciales ni los cambios de organigramas, ya que los asuntos de Ciencia e Innovación pasan a ubicarse dentro de la carteras de Economía y Competitividad y los de Educación a compartir funciones con otros asuntos, no es una osadía afirmar que, en alguna medida, ambas cuestiones han perdido protagonismo, cosa que no ha ocurrido, por ejemplo, con la agricultura.
Aunque no venga ahora a cuento hablar de causa y efecto y resulte de obligado cumplimiento lo de los cien días e incluso, alguno más, puede que la desaparición del Ministerio de Ciencia e Innovación y la bajada de un peldaño administrativo del mundo de la Educación, solo sea un síntoma o que obedezca a alguna cuestión freudiana, mal tratada en su momento, que puede tener sus consecuencias, en la medida en que puede poner de manifiesto cómo los autores de estos cambios entienden lo de la lucha contra el paro mediante un crecimiento económico de baja calidad, ya que crecer sin innovar y sin educar como factores de primer nivel, se queda en eso, en crecimiento, en lugar de en desarrollo que es a lo que debe aspirar cualquier país moderno y puntero que busca no solo cantidad sino calidad.
Sería temerario afirmar al día de hoy que las mutaciones experimentadas tengan que resultar necesariamente negativas, ya que pagar salarios, firmar convenios, repartir dinero público y viajar a Chile, que es lo que fundamentalmente hizo el desaparecido Ministerio de Cristina Garmendia, lo puede sustanciar un Servicio bien dotado.
Por el otro lado, tampoco vamos a considerar que la Educación merezca un Ministerio first class, ya que resulta desolador comprobar cómo pese a décadas en la cresta de la ola administrativa y gubernamental, la Educación española era ubicada en el informe Pisa a la cola de los países de nuestro entorno y ninguna universidad española ha sido capaz, como recordara Rajoy, de colocarse entre las 150 mejores universidades del mundo.
La prudencia, pues, debe presidir cualquier juicio de valor en este campo, prudencia que no ha demostrado tener el presidente de la patronal tecnológica AMETIC, Banegas, quien sin esperar cien días, ni siquiera 24 horas, destacaba, tras el discurso de Rajoy, que la apuesta por la innovación y la internacionalización de las empresas que se desprendía del discurso de investidura del líder del PP, “es clave y esencial” para la recuperación económica. ¡Que buena oportunidad para ser más cauto!

Compartir en:
  • Facebook
  • Twitter
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Digg
  • email

Tags: , , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

*