Cuando el mito de un innovador se viene abajo

22 agosto, 2011

En alguna ocasión, hemos estado tentados de “mojarnos” editorialmente señalando a los entrenadores del Barcelona y Real Madrid, Guardiola y Mouriño, como referentes innovadores en el mundo del fútbol, ya que ambos han sido capaces de modificar las estructuras deportivas de sus respectivos clubes y convertir a ambas entidades en referentes futbolísticos del mundo, aunque como dice el dicho popular con buen dinero bien se juega.
Pese a ello, el cambio en los dos clubes se había hecho patente, hasta que al entrenador blanco se le cruzaron los cables, decidió bajarse de la peana y volver a lo de siempre -a la caspa- cuando se propuso meter el dedo en el ojo al segundo entrenador del club rival, en un acto que le descalifica y que le posiciona en el escalón más bajo de la estructura sociodeportiva. El apoyo de un indeterminado número de hinchas del club merengue tras el incidente que dicen “estar a muerte” con su entrenador, lo único que añade es más caspa y muy poco a favor de la categoría de esos aficionados.
El fútbol, como la casi totalidad de los deportes, ha evolucionado sensiblemente en las últimas décadas como consecuencia de modificaciones estatutarias, cambios en las técnicas y estrategias deportivas e incorporación de nuevos enfoques en la gestión económica de las sociedades. Lo único que no parece haber cambiado es el factor humano, pieza fundamental en todo proceso innovador que resulta fundamental que sea encauzado en su aspecto positivo, lo que es extensible al deporte como al resto de las actividades sean económicas o lúdicas, aunque desgraciadamente esta siga siendo una asignatura pendiente.
El componente emocional cuando se está trabajando a 180 pulsaciones por minuto y uno se siente maltratado por los árbitros o ha podido mediar una provocación previa, puede que no sea el mismo que cuando se está en reposo o desarrollando una actividad laboral “normal”, pero eso en todo caso puede ser un eximente, eximente que queda reducido a la nada cuando pasado el tiempo el protagonista no solo no se disculpa, sino que mantiene toda la casposidad de la acción.
En el caso de que hubiera existido provocación previa por la otra parte, pues dos por el precio de uno y a esperar a que lleguen técnicos realmente innovadores a nuestro fúltbol.

Compartir en:
  • Facebook
  • Twitter
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Digg
  • email

Tags: , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

*