Álvaro Sahún Pacheco, co-fundador de VANDEL

De Le Mans a una reunión con tu jefe sin cambiar de calzado

Apasionados del mundo del motor desde los inmemoriales tiempos previos al boom Fernando Alonso, Álvaro Sahún y Pedro Ariño decidieron hace un año tratar de trasladar la estética que tanto les gusta más allá del asfalto y de los pedales de los karts con los que matan el gusanillo algunos fines de semana. Los dos jóvenes, ‘catedráticos’ del mundial de Fórmula-1 o de las míticas 24 Horas de Le Mans pensaron en qué look portarían algunas de las leyendas de este deporte con un toque gentleman como Senna o James Hunt. Y dado que estos tipos debían de vestirse por los pies, la propuesta de VANDEL hace una primera puesta de largo con dos modelos de bota que se asemejan al cómodo calzado de conducción pero válido para el día a día. Hoy ya trabajan en nuevos prototipos e investigan la aplicación de materiales innovadores, lo que implicará “un cambio sustancial en nuestros productos”. Todo esto con el primer mandamiento de aportar algo nuevo en un mercado saturado: aunar la estética de un calzado de calidad con una función técnica, ya que las botas de VANDEL facilitan la conducción gracias a las suelas especiales que permiten sentir el pedal o al refuerzo del talón para un mejor apoyo.

Álvaro Sahún, a la izquierda, junto a su socio Pedro Ariño
Álvaro Sahún, a la izquierda, junto a su socio Pedro Ariño

Sahún y el marketing, Ariño y la odontología; ambos trabajan en otras actividades a tiempo completo, por lo que han pasado unos meses en los que las noches y los fines de semana ‘abrían el cierre’ de su propia idea. Un periodo en el que han tenido que sortear no pocos obstáculos, el primero, como explica Sahún, fue no poder desarrollar el proyecto en España. “Teníamos que ponerlo en marcha partiendo de cero: desde las hormas hasta las suelas, y en España no encontramos un socio que nos diera la solución completa”. Así las cosas, optaron por que el desarrollo técnico tendría lugar en Holanda, las pieles las fueron a buscar a Italia y el producto final sale de una factoría en Portugal. Un verdadero puzzle, “en el que hemos querido rodearnos de los mejores”, que hace que cada par de botas tenga tras de sí muchos kilómetros, mucho esfuerzo pero también, como destaca Sahún, “un gran aprendizaje que nos ha llevado a conocer el mercado y a nuestros consumidores. Nos hemos visto obligados a salir de nuestra zona de confort y a afrontar el proyecto con una emoción que solo es posible cuando algo es completamente tuyo”.

Aunque son ‘carne’ de aceleradora, prefirieron desarrollar el proyecto por su cuenta y riesgo, aportando capital propio. “Por supuesto que una aceleradora hubiera acortado el tiempo que hemos necesitado para aprender o que habríamos contado con mayor financiación, pero las especializadas en moda son escasas y tienen un ratio de aceptación realmente bajo”- argumenta Sahún que confiesa que se sienten especialmente identificados con los orígenes de El Ganso. “Dos treintañeros que crearon una marca de ropa desde cero, y no tenían conocimientos previos del sector de la moda. Hicieron realidad una idea, acercando su filosofía al público. Es un ejemplo muy motivador”. Pero han pasado unos años desde entonces y el escenario del sector es otro. Una adaptación que lleva a que por el momento, VANDEL solo venda online, algo que en España aún es, en opinión de Sahún, una barrera. “El consumidor no puede apreciar el producto de primera mano, no se lo puede probar, ver el color, comprobar la calidad, los acabados, etc. Por ello, a la hora de poner el producto en el mercado nos hemos servido mucho de las redes sociales (una herramienta esencial para comunicarse por la vía rápida con el consumidor), contando con la colaboración de algunos Instagramers que muestran las VANDEL dentro un contexto. También acudimos a todas las pop ups que podemos para mostrar el producto in situ”.

Por preferencias y metodologías, la irrupción de un nuevo consumidor juega a su favor. “Nosotros mismos, como consumidores, somos conscientes de que llevamos demasiado tiempo haciendo uso de productos prácticamente desechables, que por precio y calidad se reponen con frecuencia, pero en el fondo sabemos que es algo que no queremos. No olvidemos que antes la ropa se heredaba, también los zapatos, algo a día de hoy impensable…”- añade Sahún, que considera que las nuevas generaciones están habituadas a tener a golpe de click toda la información necesaria. “Están a la última en tendencias y saben qué quieren y cómo lo quieren mejor que nunca. Esta inmediatez y esta exigencia nos obliga a estar al quite pero también ayuda a evitar errores o a solventarlos rápidamente”. Para no empezar la casa por el tejado, en VANDEL “no queríamos reinventar la rueda del mercado”, lo que les ha llevado a centrarse “en hacer los básicos del e-commerce muy bien. Que en nuestra web el producto y la marca hablen por sí mismos, que el proceso de compra, envío y atención al cliente no fallen”. Y como ejemplo, Sahún señala que desde el principio han apostado por los envíos gratuitos como la mejor opción en España.

Con la tranquilidad del trabajo bien hecho afrontan la vorágine de las comprar navideñas, su primer ‘Mihura’. “Queremos hacer mucho branding, que la marca se conozca de momento en casa”, pero Sahún sabe que el crecimiento pasa por la internacionalización. “Nuestra mira está puesta en Europa a medio plazo y, si todo va bien, haremos las Américas”. No son pocas las mujeres que les han pedido que fabriquen tallas más pequeñas para poder calzarse unas VANDEL. Ampliar al género femenino e incorporar una línea textil encabezan la carta a los Reyes Magos de Álvaro Sahún y Pedro Ariño. 2017 se presenta más que movido para la joven firma.

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