Diseño web

Por José Morales Mendizabal – Esta columna fue publicada originalmente en el blog Abierto al público del BID.

Parte del éxito de la plataforma Web como un sistema de distribución de información se debe a que fue diseñada con arquitectura abierta. Es decir, todos los lenguajes de código que componen una página web (HTML, CSS, JavaScript), y los protocolos de comunicación que facilitan la comunicación entre redes (HTTP, TCP, IP, etc.), no fueron privatizados. Por ello, los organismos que desarrollaron estas tecnologías han podido implementar estándares web que son interoperables (es decir, que funcionan en cualquier contexto de hardware o software).

Gracias a estos estándares, la web puede ser accesible para cualquier usuario con conexión a Internet y a un navegador; esta red de conocimiento está disponible para cualquier persona, independientemente de la marca de su dispositivo móvil o el sistema operativo instalado en su computadora.

La arquitectura de la web, entonces, asegura un sistema equitativo y democrático, ¿verdad? En teoría, sí. En la práctica, no tanto. En mi opinión, a pesar de la tecnología estandarizada que soporta la web, la plataforma ha ido perdiendo su naturaleza abierta para volverse cada vez más cerrada y exclusiva a usuarios con hardware más avanzado o con conexiones más rápidas y económicas.

Si nosotros como diseñadores en la web creamos contenido dentro del contexto de un país desarrollado, es decir, en donde la banda ancha, data móvil, y dispositivos hardware son asequibles, puede que empecemos a creer que esta es la realidad en todas partes; que todo el mundo navega Internet en un iPhone con conexiones 4G. Esto, obviamente, no es la realidad.

Entonces, ¿qué podemos hacer para procurar un ambiente digital más abierto e inclusivo en la Web?

1. Diseña “Progresivamente”

Al visitar un sitio web, los usuarios tienen un objetivo en mente: leer un artículo, conocer algo nuevo, inscribirse a un servicio, etc. Por lo tanto, la principal responsabilidad de cualquier sitio web es mostrar la información o facilitar el proceso para que los usuarios cumplan su objetivo. Desafortunadamente, a medida que los navegadores web se vuelven más avanzados, muchos desolladores escogen crear experiencias digitales innovadoras que aquellos usuarios con dispositivos móviles menos avanzados, conexiones más lentas, o navegadores antiguos, no pueden disfrutar. Esto, considero, es mal diseño, ya que el diseño web debería ser para todo el mundo, no solo para los tecnológicamente privilegiados.

La Mejora Progresiva” es una metodología de diseño web que busca solucionar este problema. Al diseñar un sitio web bajo estos lineamientos, se da prioridad al contenido y la funcionalidad básica de la página. Esto asegura que puedas cumplir las metas de todos los usuarios; tanto de los que cuentan con opciones restringidas de accesibilidad a internet como de aquellos con mayores recursos y tecnologías avanzadas.

En el contexto de una página web, el contenido en el documento HTML es lo más importante y por ende a lo que se debiera dar más prioridad. Luego viene el diseño visual de la página (escrito en CSS), y por último el componente dinámico (escrito en JavaScript).

2. Piensa en el costo real de tu sitio web

La adopción de dispositivos móviles en mercados emergentes, como en América Latina y el Caribe, ha crecido considerablemente en los últimos años, pero el costo de datos móvil sigue siendo inasequible. Por el contrario, consumidores en países con mayores recursos (como Estados Unidos), pueden comprar planes de datos “ilimitados” a un precio relativamente razonable.

Por ejemplo, en Brasil, una página con un peso de 2.5Mbs cuesta $0.18 para descargar en una red móvil. Vale recalcar que este es el costo para descargar una sola página. Eso significa que navegar y descargar 10 páginas con ese peso promedio costaría $1.80. Una cantidad de dinero sustancial que equivale, por ejemplo, a la tarifa de transporte público para llegar al trabajo. Por ende, algunas personas preferirían destinar esos recursos a servicios más esenciales.

Para ayudarte a visualizar este problema, te invito a usar la herramienta gratuita whatdoesmysitecost.com. Al ingresar la URL de cualquier página web, la herramienta calcula su peso en Megabytes (Mbs). Luego, un algoritmo computa cuál sería el costo de descargar la página web en diferentes países del mundo.

Una manera fácil de reducir el peso de las páginas web es reduciendo el tamaño de imágenes y procurando que el usuario descargue solamente las que va a necesitar. Para esto, puedes utilizar herramientas como tinyPNG o Photoshop, así como nuevos patrones de diseño web como el lazyload o el elemento <picture> para imágenes en HTML.

Para potenciar el conocimiento abierto es clave que las herramientas que facilitan su reutilización y redistribución estén diseñadas para llegar a la mayor cantidad de usuarios posibles. Una vez empecemos a diseñar progresivamente y facturar el costo real de la web, crearemos espacios digitales con más alcance y por ende más inclusivos.

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